viernes, 17 de septiembre de 2010
Curiosidades de La Mansión
He querido hacer esto desde hace mucho, me daba tanta ilusión poner todos las curiosidades de la mansión.
Al principio, la base del fanfics, quería crear misterio, sí, misterio, más que comedia nunca quise comedia ni nada, solo crear un fics misterio. Y me sorprende que de la base solo se haya conservado, la mansión, el personaje principal ( Gustav) y una chica. Antes iba a ser Adeline, pero odio las cosas obvias, y introduje a Béatrice.
Del principio del fics a los últimos se ha añadido muchos personajes terciarios que aparentemente no tendrán nada que ver en la historia, pero que todo unido, sí, a lo mejor ahora no se ve muy claramente, pero en la segunda temporada se aclarará todo.
Yo tenía otras ideas, muchos "capítulos" programados, por así decirlo, que al final se quitaron y añadieron otros muy diferente.
Tal vez, el cambio más brusco de la mansión fueron los antagonistas, al principio quise que fuera.
La mansión la escribo intentando sacar todo lo oscuro que hay en mí, y todo la rabia reprimida que siento durante tiempo, tal vez por eso haya tanta muerte seguida. u_u' Habrá gente que no le llegue ese misterio o terror que intento crear, me temo que no he leído muchos libros de terror por desgracia. Pero intentaré mejorar.
Mis observaciones con respecto a la encuesta de que le faltó, fueron algo negativos. Teniendo en cuenta de que me piden sexo, pues, nunca pensé en añadir algo así pues...
Y comedia... no quiero hacer comedia, nunca fue mi intención, nunca. Aún así puedo añadir algo..
Yo tuve claro que no iba a acabar bien, porque estaba más que harta de finales felices y románticos. Y quería algo más triston y no tan típico.
La forma de escribir, tal vez no es la mejor, yo hace años que no publicaba nada, aunque eso no tiene nada que ver. Yo sé que fallo en algo, porque la historia en si me gusta, pero creo que le falta algo de sentimientos por parte de Gustav, y los personajes son algo sositos también. Me gustaría que lo próximo que escriba sea algo más profundo, dejando de lado la mansión, con esta lo único que pretendía era solo una historia interesante, que te enrede en su lecturas, que quieras seguir leyendo, que no sea ese clase se libro pesado y soso. Creo que es todo lo que deben saber.
Estoy abierta a toda clase de criticas. Solo si son constructivas. ;) Si teníais algo que decirme este es el post x)
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Lista de Capítulos de la Mansión.
martes, 14 de septiembre de 2010
La mansión - Capitulo 29º
– Sí…
Caminamos por el pasillo, no conseguía localizarla, supongo que se habrían ido. Pero aún no entendía muy bien lo que estaba pasando. ¿Por qué dijeron que me esperaban?
De todas formas lo único que me importaba ahora es que ellos estén bien. Bueno, Bill había resultado herido por mi culpa, y me siento culpable, si lo hubiera sabido antes no le hubiera hecho daño.
– ¿Ha donde vamos? – dije algo perdido.
– No lo sé, pero tengo la sensación de que se que por aquí vamos bien. – dijo Tom confuso.
– Gustav… – dijo Georg –. ¿Qué he hecho antes? No sé porque no lo recuerdo.
– No lo sé. – dije. Creo que ocultárselo será mejor.
– Sé cuando mientes. – dijo alterado.
– ¿¡Enserio!? – pregunté dudoso.
– No, pero sé que lo sabes.
– Bueno… no sé, será mejor que no hablémonos de esto ahora.
– Este sitio es deprimente. – dijo Béatrice.
– Sí.
Entonces vi una tenue luz salir por un gran agujero en el techo de madera.
– Por ahí me caí. – dije.
– Sí, cuando decías que nos marcháramos que estábamos perdiendo el tiempo… – dijo Tom.
– Y de repente vas y te caes. – continuó Bill.
– Dejémoslo, lo importante es salir de aquí. – dije molesto.
Pasamos un tiempo mirando el agujero, sin decir nada. Pensaba en como salir, debía de haber alguna puerta.
– Gustav… – dijo Bill –, estás muy gordo. Mira si es agujero dejaste en el techo.
Entonces se escucharon unas risitas de fondo.
– Yo no estoy gordo, es techo cedió, simplemente. ¿O te crees que mi barriga es así de grande?
– No lo sé….
– ¡Chicos! – dijo Béatrice. – Por aquí.
Vimos como ella abría una puerta casi invisible, se podía confundir perfectamente con la pared, aún así ella la encontró. Como ese invernadero secreto de Rose, siempre sospeché de ella, peor al fin y al cabo solo era una mujer que tubo un pasado sombrío.
Subimos unas escaleras que nos llevaron a la planta superior, y por fin estábamos ahí, en la primera planta de la casa, listos para salir y volver a nuestra vida. O eso creo, aún seguía confuso por lo de Natalie.
Llegamos a la “puerta” Tom se la cargó para entrar, y solo quedaban trozos de madera esparcidos por el suelo.
Ellos salieron primero, luego Béatrice. Estaba amaneciendo. ¿Tanto tiempo habíamos pasado dentro?, desde ayer.
Béatrice salió. Ellos se alejaron unos pasos, yo quise echarle un último vistazo, todo seguía igual que antes, eso me tranquilizaba. Puse un pie fuera del lugar, cuando sentí un dolor colosal en la cabeza, y la voz de Natalie no paraba de decirme “vuelve dentro”. No tuve más opción que hacerlo, y el dolor cesó al instante.
– ¿Gustav? – dijo Béatrice. – Te sangra la nariz.
Toqué mi nariz y sentí algo húmedo, cuando retiré en dedo, estaba manchado de sangre. Miré a Béatrice, que me observaba preocupada desde la puerta.
– Béatrice, será mejor que te marches, ve con los chicos. – dije.
– ¿¡Cómo!? – dijo sobresaltada –. Y dejarte aquí solo. No lo haré.
– Yo hice un juramento, debí saber que no me podría marchar de aquí sin ellas.
– ¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué con ellas?
– Déjalo Béatrice y márchate.
– ¡No! – gritó.
– Por favor, vete. – dije suplicante.
– Gustav…
– Vete. – dije.
Me miró casi llorando, me daba lastima, pero no había solución, ese era el trato, su vida y la libertad de mis amigos por tenerme.
– Adiós Béatrice. – dije marchándome.
Escuché sus pasos acercarse a mí, me giré para verla y volver a regañarle para que se marchara. Pero no tuve tiempo a reaccionar, y ella ya me besaba. Fue corto, tan corto que apenas sentí el roce de sus labios, fue un doloroso adiós, hasta nunca...
– Si no voy ha poder verte me gustaría despedirme de ti dignamente. – dijo ella. Me gustaría ayudarte a…
– No sé puede.
– ¿Por qué lo hiciste? – preguntó.
– Por ti… y por ellos. No había otra opción.
Me observó apenada, sus lágrimas empezaron a fluir nuevamente. Le sonreí intentando calmarla. Aunque en realidad la idea de no volver a verla me aterrorizaba. ¿Qué pasa con mi familia? ¿Y mis amigos?
– Volveré a por ti. – dijo apartándose lentamente de mí.
– Adiós Béatrice. – dije dirigiéndome a las escaleras, por las que antes había subido.
Bajé las escaleras y encontré a Béatrice esperarme encapuchada.
– Natalie, ¿Qué pasará con todos mis seres queridos? Los volveré a ver.
– No. – respondió tajantemente. – Tú lo juraste, eres mío para siempre… para siempre.
jueves, 9 de septiembre de 2010
La mansión - Capitulo 28º

Ella alzó sus manos, y deslizó su capucha, y por fin la vi. Esos cabellos rubios, y… esos ojos…
– Pero… tú y Camille, estabais muertas. Yo os vi. – dije sin poder creerlo.
– ¿Qué les has hecho? – dije en un hilo de voz. – ¡¡Natalie respóndeme!!
– Oh, venga Gustav. No les hemos hecho nada.
– ¿Hemos? ¿Quiénes?
– Las chicas y yo tontorrón. – dijo con una sonrisita.
– ¡¡Devuélvelos a como estaban antes!! – exigí.
Ella no dijo nada, solo siguió dándoles carne a… mis amigos, o lo que quedaba de ellos. ¿Cómo lo ha hecho? ¿Cómo ha conseguido que estén así? Lo único que se me ocurría era... no sé ni que pensar.
Ella rió.
– ¿Qué crees que soy? – preguntó divertida.
– El mismísimo diablo. – concluí.
Ella me miró como lo hacía siempre, tan juguetona y mimosa.
– No me gusta lo que has dicho. Adivínalo tú.
La miré frustrado, después de todo me venía con esos estúpidos juegos.
– Bruja. – musité.
– Correcto.
– Y me supongo que las demás también.
Ella sonrió dulcemente, dándome un “sí”. Y prosiguió lanzando carne.
La chica comenzó a reír a carcajadas.
– ¡Natalie! – susurré.
Éline entró, siempre con esa larga túnica negra. Tiraba de una chica que no paraba de gritar y patalear para no entrar. Parece que todos tememos de este lugar… En un movimiento brusco, Camille, consiguió empujarla dentro, provocando que se cayera.
– Gustav. – susurró débilmente.
– ¿Yo? ¿Y por qué me intentasteis matar? – dije confundido.
– Nunca me caíste bien. – dijo Éline afilando el cuchillo.
– No lo entiendo, ¿por qué yo? – pregunté.
– ¡No! No le hagas caso. – gritó Béatrice. Pero Camille le propinó un fuerte golpe en su cabeza, haciendo que se desplomara inconsciente.
– Tienes dos opciones: Vienes con nosotras, y ellos, incluida Béatrice se salva. Esa es la mejor opción…
– O, ellos mueren y tú sobrevives sabiendo que has matado a tus amigos, y a ella. – intervino Éline sin dejar acabar a Natalie.
– Gustav. – murmuró Béatrice.
– ¿No me soltarás antes? – dije.
Natalie no dudo en soltar mis amarres, y por fin quedé libre de ese apretado cuero que me provocó pequeñas heridas en mis muñecas.
Caminé unos pasos, y cometí el error de mirar a Béatrice, no debí hacerlo. Porque en ese momento reflejé mi traición hacia ellas, momento que aprovecharon para alcanzar a Béatrice, y cortar sin ninguna pizca de pudor el cuello de la chica.
– ¡¡Béatrice!! – grité aproximándome hacia ella. Observé a Éline destrozado, ella no paraba de reirse.
– Béatrice. – dije en un hilo de voz.
Una lágrima se deslizó por mi mejilla, y cayó sobre mi manos llenas de su sangre, está se deslizo hasta terminar en el suelo, entonces, la voz de los niños apareció en mi cabeza. “Tus lágrimas sangrientas fluirán” La maldición había terminado…
– Por favor, sálvala. Haré lo que sea, pero ¡hazlo!
[[ Antes de que dejes de leer quiero deciros a todos y todas, tanto lo que lean la mansión activa (comentando) y pasivamente ( solo leer) que me gustaría para el ultimo capitulo el 29º que comentarais TODOS. Sí, sí, todos, o sea si eres seguidor pasivo por favor, más que sea comenta el ultimo. Se lo agradeceré eternamente :) ]]
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lunes, 6 de septiembre de 2010
La mansión - Capitulo 27º

– Prepárate para lo que vendrá Gustav Schäfer, esto es solo el comienzo. – dijo el niño marchándose.
Me levanté costosamente, mi cuerpo estaba lleno de moretones, raspones y heridas, pero las más preocupantes eran la de mi hombro y pierna, que no paraban de sangrar.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
La mansión - Capitulo 26º
jueves, 26 de agosto de 2010
La mansión - Capitulo 25º

Capitulo 25º - La casa abandonada.
Nos adentramos en la oscura y polvorienta casa. No había muebles, solo suciedad, paredes desconchadas y escombros.
– ¿A dónde nos dirigimos? – preguntó Bill.
– Vamos por allí. – dije señalando la derecha.
Seguimos nuestro camino a pasos cautelosos. Intentaba ver más entre la oscuridad, pero era inevitable que sin algo de luz no podríamos seguir avanzando.
– Bill, ¿tienes un mechero? – pregunté.
Él me dio su mechero, y gracias a eso pudimos iluminar el camino. Comenzamos a inspeccionar la primera planta. Una de las estancias, bautizada por mí como salón, no era más que un espacio vacío, lleno de polvo y escombros, no se conservaba nada de mobiliario. Seguimos por el pasillo hasta encontrar una habitación, otra vez vacía y polvorienta, no tardé en darme cuenta de que ahí no íbamos a encontrar nada.
– ¿Qué buscamos exactamente? – interrumpió Tom.
– No sé. – dije confuso.
Es cierto, ¿qué buscábamos? Acaso Andrew había especificado con claridad que hacíamos en esa casa.
Recorrimos la segunda planta, aunque más amueblada que toda la planta inferior, seguía siendo una casa de lo más destartalada. Y que me iba a esperar de una casa abandonada. Bajamos por una pequeña escalera hasta la plata inferior, y llegué a la conclusión de que aquí no hacíamos más que perder el tiempo.
– Será mejor que nos vayamos. Aquí no hacemos nada. – dije.
– Pero Andrew dijo que teníamos que venir aquí, y si lo dijo sería por algo. – dijo Bill malhumorado.
– ¿Y que piensas hacer? Quedarte aquí hasta que aparezca algo que no sabemos que es.
– Por supuesto. Y si se tratase de Béatrice.
Le miré dudoso, Béatrice, no había pensado en ella. Será posible que este aquí y yo no lo sepa.
– No, no lo creo, ella no está aquí.
– ¿Cómo lo sabes Gustav? – dijo Tom.
Todos me miraron desconfiados, y me preguntaba si acaso sabían algo de lo sucedido en mi habitación con las falsas Béatrice.
– ¿Por qué me miráis así? Solo creo que ella no está aquí. – dije serio.
– No, yo creo que si Andrew dijo que viniéramos sería por algo. – dijo Georg.
– Como queráis. – dije caminando un par de pasos alejándome de ellos. La madera crujió sonoramente bajo mis pies. Observé la madera apunto de desplomarse, y ocurrió lo inevitable. Los finos tablones de rompieron dejándome caer.
– ¿¡Gustav!? – dijo una voz.
Abrí los ojos lentamente, y vi el rostro de Bill.
– ¿Qué ha pasado? – pregunté confuso.
– El suelo se desplomó y ahora estamos en la parte subterránea de la casa.
– ¿Subterránea?
– Sí. – dijo Tom ayudando a levantarme.
– Menuda hostia me acabo de meter. – dije tocando mi cabeza. – ¿Qué es esto?
– Un sótano, ¿no? – dijo Georg.
Me acerqué a una puerta de madera destartalada y la abrí lentamente intentado no hacer ruido. Pero fue en vano, la puerta chirrió de una manera atroz.
– Chicos. – dije. – Esto no es un sótano.
Los tres se acercaron a mí. Y pudieron contemplar un largo pasillo con una puerta de madera al fondo. Pasamos al corredor, cerrando la puerta tras nosotros. Contemplé las paredes verdosas por el moho, el piso era igual de polvoriento como el de toda la casa, madera, sino de hormigón. El pasillo estaba iluminado por un único bombillo que parpadeaba, no pude evitar recordar el pasillo del hospital abandonado.
– ¿Lo abrimos? – dijo Tom en un susurro.
– Sí. – dije acercándome hasta alcanzar la manilla de la puerta.
– ¿Qué habrá detrás? – dijo Bill temeroso.
– Nunca lo sabremos si no entramos. – dije girando la manilla.
Accedimos a un pequeño cuarto, con tres puertas iguales, una en cada pared. Tenía un único bombillo, como en el pasillo, pero este parpadeaba mucho más. Cerré la puerta tras nosotros y nos quedamos contemplando embobados la extraña habitación.
– ¿Qué puerta abrimos primero? – preguntó Bill.
Observé las tres puertas, eran de lo más extrañas, simples puertas, pero extrañas. Tres puestas iguales que nos llevarían a un lugar diferente, y con un peligro tras ellas.
– ¿Y si retrocedemos? – sugerí.
– Este lugar me da escalofríos. – dijo Bill acercándose a la puerta.
Bill agarró la manilla y empezó a forcejearla.
– ¿Qué pasa Bill? – pregunté.
– No se abre. – dijo preocupado.
Los tres nos abalanzamos contra la puerta y empezamos a forcejearla, pero evidentemente estaba cerrada desde fuera.
– Chicos, os he confesado que me da pánico los lugares pequeños.
– No… – dijo Georg.
– Pues ya lo sabéis.
– Yo si lo sabía, le deje encerrado en el armario cuando teníamos diez años. Durante cinco minutos no paró de patalear y llorar.
Todos miramos a Tom de mala manera.
– Siempre es todo culpa tuya. – dijo Bill.
– No es…
Tom dejó de hablar, el bombillo empezó a hacer sonido raros y a parpadear de manera rápida, hasta que, se apagó. Durante un minuto y medio todo estuvo en silencio, entonces la luz volvió. Miré a los chicos, sobresaltado, y para mi sorpresa Bill no estaba.
– ¡Bill! ¿Dónde está Bill? – dijo Tom muy preocupado.
La luz volvió a irse, durante un periodo de tiempo menor al anterior, cuando volvió busqué con la mirada a los chicos, y para mi sorpresa, solo estábamos Georg y yo. Estaba asustado, depuse de todo lo que había pasado, esta era la primera vez que sentía miedo, mucho miedo, la sensación de que había algo aquí, algo, una persona, lo que sea, que no miraba y se reía al vernos sufrir por no saber donde se esconde. El bombillo empezó a parpadear de nuevo, esta vez era él o yo. Le miraba nervioso, el también me miraba, sabía que estaba tan asustado como yo. ¿Acaso este es el fin?
El bombillo se apagó dejándome en la oscura habitación, sentí un roce frío. Luego la luz
se encendió, yo estaba ahí quieto, pero ellos no.
– Georg. – susurré.La puerta que estaba delante de mí se abrió dejándome ver unas escaleras que bajaban…
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Debo decir que creo que el final se alargará como dos capítulos más. =)
lunes, 23 de agosto de 2010
La mansión - Capitulo 24º

Falta un capitulo, y/o es muuy largo o lo divido en más cachos =S
viernes, 20 de agosto de 2010
La Mansión - Capitulo 23º



